"Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar y así hasta la victoria, esa es la lógica del pueblo”.
Mao Tse Tung
Gero arte eta ohore
Viendo las imágenes de los hechos sucedidos el
pasado lunes 3 de marzo y viendo el revuelo que se ha montado a su alrededor,
apartando el foco del verdadero rostro del problema y de sus verdaderos
causantes, no puedo evitar que me venga al recuerdo la imagen que vimos el
viernes 21 de febrero .Imagen en el que la mayoría solo ve el final de una
historia pero yo por más que lo intento solo consigo ver el principio. Por
mucho que lo digan también los propios protagonistas. Solo veo el principio.
Mirando la imagen me vienen de su interior un montón
de imágenes que se entre mezclan, veo a cientos de personas que sin saber que serían
sus últimos minutos de vida caminaban como cada lunes por su pueblo a pesar de
la advertencia de un posible avance del enemigo.
Veo personas que desconocían que caminaban bajo
la muerte.
Veo centenares de cuerpos sin vida.
Veo personas que desde ese mismo instante dejan
de tener noticia alguna de sus familiares y amigos. Familias rotas.
Veo largas colas de personas que huyen del horror
hacia el desamparo.
Veo campos de concentración.
Veo amores truncados.
Veo personas huyendo del horror dejando atrás
todo lo que ellos mismos habían contribuido a levantar y que no dudarían en
volver a levantarlo (los que tuvieron la suerte de regresar) como un niño que
vuelve a levantar el castillo de arena por la mañana olvidando o quizás con el
conocimiento de que cada día las olas volverán a tirarlo por la noche, pero había
que reconstruirlo primero y después volver a defenderlo.
Veo personas que tienen que comenzar una vida
desde cero dejando un panorama gris tras ellos y negro e incierto por delante,
pero con esperanzas de volver algún día.
Veo personas hechas prisioneras, fusiladas y
tiradas en las cunetas. Las cunetas del olvido.
No dejaremos de buscaros gritando alto vuestros
nombres.
Miles y miles de personas de las que no se volverá
jamás a tener noticias.
Veo a personas empujadas a acabar con vidas
ajenas para defender sus tierras.
Veo personas que salen al frente, sin conocimiento
bélico alguno, sin más armas que sus fusiles y sin más protección que la que
ellos mismos construían, pero con todo su corazón. Para defender sus tierras,
sus casas, su gente. Aun siendo conscientes o quizás sin llegar ni siquiera a
plantearse que perderían su vida.
Veo miles de luchadores caídos.
Veo miles de gritos silenciados. Ni las balas ni
las bombas pudieron matar la verdad.
Veo personas que son capturadas en una emboscada
en Santoña, imagen que para muchos también significaba el final de la historia.
Pero por lo visto aquello no fue más que el principio de otra historia pero con
el mismo objetivo final.
Veo madres, hermanas, hijas, tías, cuñadas
violadas mientras torturan a su pareja en la habitación de al lado.
Personas detenidas y torturadas por haber tenido
la suerte de nacer donde nacieron y a los que se les niega el derecho
innegociable de comunicarse en su propia lengua.
Veo un pueblo que demuestra que se mantiene con
vida y que se vuelve a organizar para dar si hiciera falta la vida por defender
su lengua, su tierra, sus casas, su gente.
Veo personas colocando ikurriñas ante su prohibición
y centenares de ellos prisioneros por enfrentar dicha imposición quemando
trapos del invasor.
Veo dos jóvenes asesinados por su militancia.
Veo a los más de 180 muertos desde entonces hasta
la fecha de hoy en día entre presos, deportados y exiliados.
Veo personas empujadas a acabar con vidas ajenas.
Cosa nada fácil por otra parte para quien ama la libertad y está dispuesto a
correr el riesgo de renunciar para siempre a toda una vida e incluso a perderla
por conseguirla.
Veo gente que tiene que abandonar para siempre su
vida para comenzar a construir una nueva olvidando que las olas volverían a
tirarlo de nuevo todo en algún momento. Estaremos con vosotros hasta el último
suspiro.
Veo personas que no volverán a ver a sus padres.
Veo padres que no volverán a ver... a sentir a
sus hijas/os.
Veo hijas/os que nacen y crecen en prisión.
Veo hijos/as que no conocen a su padre.
Veo familiares portando féretros acompañados de
pueblos enteros.
Veo personas casándose en prisión en completa
soledad y rodeadas de hienas carroñeras. Separándolos tras el si quiero y
vestidos de presos. Humilladas.
Veo personas incomunicadas.
Veo madres, padres, hermanos/as, hijos/as, cuñados/as,
tíos/as, amigos/as... que pierden la vida en las carreteras por tener que
conducir miles de kilómetros para poder ver a su familiar, cuando lo pueden
ver.
Veo vidas perdidas y otras a las que su economía
casi no permite ni eso, pero hay mucha gente que sin ningún ánimo de lucro
dedica su tiempo para conseguir los medios necesarios para que eso se haga
posible.
Veo madres y padres sufriendo por no poder
auxiliar a sus hijos/as enfermas.
Veo personas que aunque fuera acertada o equivocadamente,
vinieran de quien vinieran las órdenes... dieron su vida por su gente.
Veo más de 800 muertes causadas por el invadido
como consecuencia del conflicto.
Veo miles de adioses sin despedida.
Veo personas que se reunieron para buscar
soluciones por vías pacíficas, traicionadas, engañadas y encarceladas.
Veo personas que se unen para hacer frente a la imposición
de una bandera manchada de sangre.
Veo acciones que aunque pudieran llegar a ser
condenables y aunque la dirección de la verdadera causa sufriera cambios en
varios momentos, algo normal por otra parte ya que cabe la posibilidad que de
entre tantas ovejas negras alguna salga blanca, por estadística, eso es
incontrolable.
Pero a pesar de esto veo personas que lo apuestan
todo, sus vidas, acabar presos, tener que huir dejando atrás toda su vida para
siempre y empezar de cero. Volviendo a levantar el castillo de arena una y otra
vez.
Veo dos personas que entregan cuatro pistolas
como si fueran simples delincuentes. Ya sea por culpa de unos o de otros pero
esta historia no merecía tener ese final, final que por otra parte sigo sin
ver.
Solo veo el principio de otra historia que
continua con el mismo objetivo y aunque hasta un pequeño sector de nosotros
mismos nos sigamos empeñando en que las dos imágenes no tienen que ver, yo si
le veo su parecido, sigo viendo un pueblo que se mantiene con vida y que no
dejara de luchar contra aquellos a los que se enfrentó siempre, en donde está
el verdadero rostro de la violencia, donde debería de apuntar el foco, en
aquellos que nos roban nuestras casas, nuestras tierras y matan de hambre a
nuestra gente.
Puede que otra vez volvamos a fracasar y quizás
nunca lleguemos a conseguir el objetivo final, el mismo del principio, pero
para eso sirve la utopía, no?
Porque el amor a la libertad es un sentimiento más
fuerte aun que el amor a la vida, hasta la victoria siempre!


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